Dios, que ridículo, estupido, es un juego, pero aquí sigo, siendo la misma niña estúpida llorando por algo que no regresará. Acepto que fue mi culpa, que yo TODO lo hice mal, por mis acciones y eso, me mata ya la vida real para sufrir en un coso de ratas, supongo que no hay que culpa, al fin al cabo, la culpa siempre será de uno mismo.